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Dentro de los cambios que realizamos en nuestra casa, puede que estemos pendientes de realizar la sustitución de la chapa de una puerta. Te debemos indicar que no es un proceso rápido, pero si sientes curiosidad y tienes algo de paciencia lo vas a conseguir fácilmente.

Lee con detenimiento los pasos que te proporcionamos en este artículo y verás que  se va  a convertir en algo sencillo y práctico,  no olvides seguir cada una de nuestras instrucciones.

Lo primero que debes hacer es retirar la chapa de la puerta. Esta pieza está en la parte frontal de la misma.  No olvides que vamos a utilizar destornillador de pala o estría, todo depende del tipo de tornillo que use la chapa de nuestra puerta, así como la cerradura en general.

Usando el destornillador correspondiente retira por completo los dos tornillos que tienen la chapa, uno superior y otro posterior.  Una vez retirados estos tornillos se hace necesario hacer un poco de presión  y palanca con el destornillador de pala para poder extraer la chapa de la puerta.

Ten mucho cuidado para que a la hora de hacer presión no dañes la puerta, sobre todo si es de madera.

A continuación procedemos a  extraer el tambor de la cerradura, también con un poco de presión y con el mismo destornillador de pala, vamos a facilitar esta acción. Introduce el destornillador entre el tambor y la puerta y ejerce la presión hacia afuera, una vez liberado el tambor, tómalo de la mano y retíralo lentamente.

Al retirar el tambor de la cerradura, debemos proceder a retirar la cerradura completa, para que dejemos únicamente el orificio de la puerta vacío. Sencillamente con un poco de presión retiramos la manilla de la cerradura donde no está el seguro y luego vamos retirando cada uno de los tornillos.

Una vez retirados dichos tornillos procedemos a extraer  el otro cuerpo de la cerradura es decir, la manilla posterior.

Si has seguido los pasos cabalmente, en la puerta solamente se debe ver el orificio donde va la cerradura. Quizás sea un buen para dar mayor mantenimiento a nuestra puerta y limpiar dicho orificio y sus adyacencias, quitando no solamente polvos sino restos de astillas de madera que pueden impedir el correcto funcionamiento de la cerradura.

Ahora  procedemos a tomar  nuestra chapa nueva y verificando que el resbalón (Parte de la cerradura que se retrae al accionar la manilla, es el seguro que mantiene la puerta cerrada), entre de manera correcta, para facilitar el cierre de la puerta. Si lo colocas al revés no vas a poder garantizar el uso perfecto de la cerradura.

Verificada la posición del resbalón procedemos a instalar el nuevo tambor, incorporando sobre el mismo la chapa y atornillándolo a fondo para garantizar que se sostenga a pesar de su uso. El tornillo debe quedar apretado más no debes forzarlo demasiado, si lo aprietas mucho  pones en riesgo la integridad de la puerta.

Incorpora en este momento la cerradura como tal, primero lo haces con la perilla de un lado, atornillando sus partes a la  puerta que le corresponde. Recuerda que eres tu quien decide hacia dónde  va a quedar el seguro de la puerta. Y luego incorpora la otra perilla de la cerradura la cual se ajusta a presión.

Una vez tengas instaladas todas las partes, abre y cierra la puerta varias veces para verificar que la cerradura quedó funcionando perfectamente.

Como te puedes dar cuenta, incorporar una chapa en una puerta es un método muy sencillo siempre y cuando sigas las instrucciones necesarias de profesionales. Aspiramos haber sido de tu ayuda.

 

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